Me pudrí arrinconado - Carlos Rocha
Jamas, nunca jamas dolió mas la tinta en el tintero que la pistola en la sien, jamas el olor a vodka empantano tan rápido el hígado.
Nunca las luces de la ciudad tuvieron tantas sobredosis en tan poco tiempo ni mariaron a tantos incautos dormidos en los cuartos de motel.
Nunca los ciervos y los búhos se estrellaron contra tantos carros en las avenidas desoladas ni tanta sangre se dono en aceras con golpetazos madrugadores.
Nunca te vomite por tanto tiempo ni te sentí tan dentro, jamas me caí con tanto entusiasmo ni me quede arraigado en los raspones.
Jamas, nunca jamas supo la boca tanto a metal ni los dientes de hueso se cayeron tan rápido, jamas se aplastaron tantas flores ni tantos perros orinaron a los encorbatados.
Nunca los espantapájaros se cayeron tan despiertos de los edificios ni los futbolistas rompieron sus piernas con miserable facilidad.
Nunca se abrieron tantas goteras en mi cabeza como edificio del centro ni se rayo tanto mi mente como pared de baño publico.
Nunca mi cuello y mis ojos quedaron tan blancos por buscarte en las esquinas ni se ahorcaron tan repetidamente mis pupilas con cadenas para bicicletas y esposas de policía, jamas te extrañe tanto.
Jamas, nunca jamas dolió mas el no olvidarte que no tenerte. Eres la herida que no cicatriza.
